17
May

Invirtiendo el Aprendizaje

Por Frank Vázquez Horta

El panorama que se presenta en la contemporaneidad con respecto a la integración de las TIC a la Educación, es prometedor en lo que se refiere al crecimiento exponencial de recursos, herramientas, aplicaciones y plataformas, que brindan posibilidades inéditas para que los  maestros y estudiantes, desarrollen nuevas formas de enseñar y aprender.

La presencia de Internet y el empleo de este importante recurso en el proceso de enseñanza- aprendizaje, abre una amplia gama de oportunidades que dinamizan las concepciones propias del desempeño del  maestro y el estudiante, que permiten compartir espacios presenciales y virtuales para desarrollar nuevas escenografías de aprendizaje, que exigen que los maestros no se mantengan indiferente al entorno social que crean las tecnologías para desarrollar procesos de aprendizaje.

Con el desarrollo de las tecnologías digitales, la educación enfrenta cambios conceptuales en cuanto al tipo de  instrucción, educación y desarrollo, que se realiza en los salones de clases en diferentes niveles de escolaridad. Históricamente la educación formal, ha establecido procesos de generación y obtención del conocimiento enmarcado en el espacio del aula, bajo la dirección del maestro, siendo este el centro de la información y la generación de aprendizajes.

Esta realidad descrita que persiste en la actualidad, se encuentra ante un problema dialéctico, el desarrollo de la información y las comunicaciones, han generado un cambio tecnológico que está transformando a nivel mundial, las formas y vías de acceso a la educación.  Ejemplos de las transformaciones que se están produciendo s en los procesos de enseñanza- aprendizaje, mediado por las TIC, se puede evidenciar en la diversidad de cursos que ofrecen plataformas (Coursera, Udacity, Udemy, EDX), que acogen a prestigiosas universidades (Harvard, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Instituto Tecnológico de Massachusetts, Universidad Nacional autónoma de México, Pontifica Universidad Católica de Chile, entre otras) que  desarrollan procesos formativos mediante la integración de diferentes recursos multimedias, postcast de audio, cuestionarios, textos digitales, herramientas de comunicación sincrónicas y asincrónicas, que permiten crear nuevas escenografías de aprendizaje.

Estamos convencido que si bien las tecnologías no cambiarán la calidad de los procesos de aprendizaje, ya que estas son medios que facilitan el proceso de aprender, si se convierten en recursos indispensables y necesarios para lograr una transformación hacia una nueva era para la educación; ya no basta con asumir los medios tradicionales para enseñar, es imprescindible, integrar los recursos digitales, y permitir que los estudiantes aprendan en un contexto social donde conviven diariamente.

Las TIC en la inversión del aprendizaje

La educación históricamente, ha contado con muchos apoyos tecnológicos que han sido el resultado del desarrollo científico técnico que ha experimentado la humanidad, y que se han puesto al servicio de los procesos de enseñanza- aprendizaje, entre los que sobresalen la imprenta, la televisión, el cine, la radio, el vídeo. Estos soportes tecnológicos si bien en sus inicios no fueron concebidos con fines educacionales, su alcance e impacto sobre los procesos de formación del hombre, han sido tan valiosos, que se concibieron como medios para enseñar y aprender.

Con la aparición del INTERNET y el posterior desarrollo de conceptos como la WEB 2.0, la educación se ha visto impactado, por una gran diversidad de dispositivos, recursos, herramientas, inclusive hasta modalidades educativas como el E-learning, el B-learning. M-Learning, que están generando una  nueva ecología sobre cómo enseñar y aprender en la contemporaneidad.

Aunque las tecnologías no constituyen  la solución, para que se produzca un cambio en los procesos de enseñanza-aprendizaje, es un imperativo del presente, que los maestros integren las TIC, bajo fundamentos pedagógicos-didácticos, que permitan generar nuevos espacios y escenarios para el aprendizaje de los estudiantes.

Al referirse al cambio que se debe generar en los procesos de aprendizaje, Coll, Onrubia, & Mauri (2007) expresan:

Este cambio de foco exige un enfoque teórico que relacione dichos usos con las dimensiones esenciales de las prácticas pedagógicas, es decir, con las relaciones que se establecen entre los tres elementos básicos de los procesos formales de enseñanza y  aprendizaje: el alumno que aprende, el contenido que es objeto de enseñanza y aprendizaje, y el profesor que ayuda y orienta al alumno en su apropiación de ese contenido.

Concebir el uso de las TIC en el proceso de enseñanza- aprendizaje, debe estar mediado  por fundamentos teóricos de un modelo pedagógicos, que brindará los principios, fundamentos y la concepción que guiará al maestro, en los procesos de planificación para integrar los componentes didácticos (objetivo-contenido-métodos-formas de organización y evaluación), que permitan gestionar un proceso de aprendizaje, mediado por recursos TIC, que contribuyan a la formación integral (ser-saber-hacer-decidir) del estudiante  para enfrentar y solucionar problemas en el presente siglo.

La tecnología en su transformación de un concepto 1.0, en las que primaba el consumo de información, a unas tecnologías colaborativas 2.0, están propiciando una salto cualitativo, en su integración a los procesos  de aprendizajes, al permitir el desarrollo de experiencias comunicacionales sincrónicas y asincrónicas entre el profesor y el estudiante, así como entre los estudiantes, que promueven formas de aprender, abiertas, flexibles, interactivas, participativas, colaborativas, visuales y multimedia.

Consideramos que en la actualidad nadie pone en duda las transformaciones y el enriquecimiento que pueden tener los procesos de comunicación  de los maestros y estudiantes en el proceso de enseñanza- aprendizaje, al poder integrar un foro, el chat, las simulaciones, las redes sociales, entre otros recursos digitales, que generan nuevos entornos socio culturales para aprender de forma colectiva en interacción con otras personas.

Las potencialidades que generan las TIC en el proceso de aprendizaje, permiten que se genere un nuevo Modelo Pedagógico denominado, flipped classroom por Bergmann y Sams (2012).   como “un enfoque pedagógico que transfiere fuera del aula el trabajo de determinados procesos de aprendizaje y utiliza el tiempo de clase, apoyándose en la experiencia del docente, para facilitar y potenciar otros procesos de adquisición y práctica de conocimientos dentro del aula”.

El  aprendizaje invertido, se presenta como un cambio de las concepciones tradicionales en las que el profesor se presenta como el centro del proceso aprendizaje mediante la trasmisión de información, centrándose en un método expositivo, donde las explicaciones tienden a ocupar la casi totalidad del tiempo disponible para la clase, exponiendo conceptos, términos y leyes relacionadas a los contenidos que enseña, para posteriormente orientar tareas para realizar fuera de la escuela. En cambio el modelo invertido propone la transformación del rol del maestro, por el de mediador, guía, activador, tutor, que pone al estudiante como centro y protagonista principal de la actividad de aprender, mediante el uso de las potencialidades que ofrecen las TIC, para desarrollar procesos de comunicación, colaboración y atención personalizada para estimular los procesos de aprendizaje.

Para Doris Castellanos y un colectivo de autores, el aprendizaje lo definen como:

El proceso dialéctico de apropiación de los contenidos y las formas de conocer, hacer, convivir y ser construidos en la experiencia sociohistórica, en el cual se producen, como resultado de la actividad del individuo y de la interacción con otras personas, cambios relativamente duraderos y generalizables, que le permiten adaptarse a la realidad, transformarla y crecer como personalidad. (Castellanos. Et,2001, pág, 30)

El modelo de aprendizaje invertido, analizado desde el concepto anteriormente presentado,  exigen de un maestro que sea capaz de generar para los estudiantes, espacios de intercambio  colaborativo, participativo, mediante situaciones de aprendizajes, mediados por recursos  digitales, que promuevan una actividad intelectual, comunicativa, social y afectiva   que generen cambios relativamente duraderos y generalizables en los aprendizajes, redefine el rol del estudiante, en un sujeto activo, que se apropia de nuevos conocimientos, expresados en los contenidos y la cultura.

Para Tourón, Santiago y Díez (2014)  el aprendizaje necesita de una redefinición:

Aprender ya no consiste en «saber cosas», sino en saber gestionar la información, saber plantearse nuevos problemas y nuevos modos de resolverlos, es decir, aprender a tomar decisiones sobre el propio trabajo. Lo que cuenta ahora es, como señalara la Declaración de Royaumont del Club de Roma, «aprender a no saber», pero, paradójicamente, aprender a no saber es una tarea que requiere saber mucho, aunque significativamente.

Aprender, exige que el estudiante, ante la interacción con la información, desarrolle habilidades, para seleccionar y depurar la información y para esto debe dominar formas de búsqueda en la WEB, una vez que encuentre la información poder analizarla críticamente, clasificarla, determinar  el rigor científico de la misma y saber utilizarla para generar nuevos conocimientos.

Resultados de investigaciones sobre la implementación del aprendizaje invertido

Investigaciones realizadas sobre el uso de las TIC, resaltan la necesidad de transformar los escenarios de aprendizaje. Referente de esa afirmación se menciona el “Informe Horizon”, una investigación dedicada a estudiar las posibles tendencias que se deben implementar en la educación a corto, mediano y largo plazo, que ya cuenta con más de 13 informes desde su presentación en el año 2002; que se evidencia un creciente interés por el tránsito de una educación analógica, hacia una educación que integre recursos digitales para desarrollar el proceso de enseñanza- aprendizaje. Otras investigaciones que corroboran este interés son los estudios realizados por la (CEPAL, 2010; IIPE-UNESCO, 2006; OECD, 2015)

En su edición del 2016, el Informe Horizon, presentó como tendencias que se deben adoptar en  la Educación Primaria y Secundaria, en el 2017, el aprendizaje en línea, donde se destaca el Aprendizaje Mixto. Es oportuno precisar al lector, que existen diferentes denominaciones referentes al término Aprendizaje Mixto, entre los que destacan, Aprendizaje Invertido, Flipped Classroom, Aprendizaje Volteado, Aprendizaje Híbrido.

Estudios ponen de manifiesto la irrupción de “…  modelos mixtos, de blended learning. Desde esta perspectiva, todo parece indicar que los mejores resultados siempre se relacionan con estos tipos de propuestas. De hecho, son muchas las universidades e instituciones que ofrecen enseñanza a distancia y que disponen de momentos presenciales a lo largo del curso”. (Aretio, 2010, pág. 244).

La potencialidad que brinda este modelo es la combinación de actividades presenciales, con actividades en línea, permiten que los estudiantes, se puedan preparar para asistir a las clases utilizando diferentes recursos digitales que son compartidos por el profesor mediante diferentes entornos virtuales, para trabajar de forma individual o colaborativa, permitiendo visualizar como se preparar el estudiante para asistir a las actividades presenciales en las que se realizarán análisis, debates, aclaraciones de dudas sobre el estudio realizado.

Sin lugar a dudas, este trabajo de invertir los aprendizajes encuentra en las tecnologías un aliado estratégico que permite mediar y crear espacios de trabajo sociales que contribuyan a la  apropiación de nuevos conocimientos por parte de los estudiantes. Y es que las tecnologías muestran una gran potencialidad para generar procesos de aprendizaje significativos y motivacionales.

La potencialidad semiótica de las TIC digitales es sin duda enorme. Y, en consecuencia, su potencialidad como instrumentos psicológicos mediadores de los procesos intra e intermentales implicados en la enseñanza y el aprendizaje también lo es. Ahora bien, esta potencialidad de las TIC puede desplegarse en dos direcciones en el marco de los procesos de enseñanza y aprendizaje. En primer lugar, las TIC pueden mediar las relaciones entre los participantes, en especial los estudiantes, y los contenidos de aprendizaje. En segundo lugar, las TIC pueden mediar las interacciones y los intercambios comunicativos entre los participantes, ya sea entre profesores y estudiantes, ya sea entre los mismos estudiantes. (Coll, Onrubia, & Mauri, 2007, pág. 379)

Con la implementación de este modelo  de aprendizaje invertido, se crean nuevas situaciones sociales de aprendizaje en las que el estudiante interactúa de forma directa fuera del aula con los objetos de aprendizaje que genera el maestro, para lograr una información previa que le permite comprender aspectos esenciales sobre lo que aprende. Este momento del aprendizaje fue denominado por Vgotsqui, como un proceso interpsíquico, que se produce en la relación que establece el estudiante, con determinados signos y símbolos mediante diferentes instrumentos y este es el carácter que expresa Coll, sobre las TIC como instrumentos psicológicos.

El aprendizaje invertido, potencia lo interpsíquico, mediante las consultas o visualizaciones que realiza el estudiante, a vídeos, webinar, u otros recursos digitales que crea el maestro,para que el estudiante adquiera información que posteriormente será sistematizada en las clases presenciales mediante actividades prácticas (seminarios, talleres, mesas redondas), Integrando estrategias de parednizaje (Mapas mentales, mapas conceptuales, redes semánticas, esquemas, resúmenes, grágicos) que estimulan el aprendizaje intrapsíquico en el proceso de aprender.

Las potencialidades que genera el aprendizaje invertido, es que los saberes se deslocalizan del salón de clase, no se centran en el profesor, ni en un único espacio físico, sino que se generan nuevas escenografías de aprendizajes en línea, que le ofrecen a los estudiantes la posibilidad de contar con una atención personalizada, cohesionada y flexible, las 24 horas del día, 7 días de la semana, mediado por recursos multimedia, hipermedia, y herramientas (mapas conceptuales, esquemas, gráficos, wikis), de forma sincrónica o asincrónica, que se combinan con espacios de trabajo presencial, que permiten el trabajo colaborativo, entre el profesor- estudiante y estudiante-estudiante.

En el Informe Horizon, se  hace mención que “estos enfoques híbridos tienen el potencial de fomentar el aprendizaje independiente y la colaboración, así como proporcionar más canales de comunicación entre los estudiantes y profesores” (Johnson, L., Adams Becker, S., Cummins, M., Estrada, V., Freeman, A., y Hall, C, 2016, pág. 23) donde el estudiante tiene la posibilidad de intercambiar experiencias sistemáticamente con el profesor y sus compañeros.

En el Informe  (Johnson, L., Adams Becker, S., Cummins, M., Estrada, V., Freeman, A., y Hall, C, 2016, pág. 23) se  destacan dos resultados de estudios desarrollados sobre la modalidad b-learnig que evidencian los resultados que se están logrando con el b-learning:

Los investigadores han analizado el rendimiento de los estudiantes en una clase de química superior en la University of Massachusetts durante un período de cinco años, en los que, durante los tres primeros años el curso fue impartido con el método tradicional en el aula y, durante los dos años finales se ofreció un enfoque “invertido”. Ambas versiones del curso utilizaron el mismo contenido interactivo en línea y tareas. El estudio demuestra que la forma híbrida condujo a una mayor participación con el material del curso, lo que fomenta un aprendizaje más activo durante las reuniones de clase y mejora el éxito del estudiante. El formato híbrido genera un aumento de casi el 12% en las puntuaciones de los exámenes con respecto a las clases tradicionales.

Una publicación financiada por la Bill & Melinda Gates Foundation ha revisado 20 estudios sobre el aprendizaje híbrido en la educación superior ha informado de que la formación híbrida produce un rendimiento académico mayor que con un enfoque exclusivamente tradicional o en línea. El informe postula que algunos de los logros académicos podrían atribuirse a variables tales como la inversión adicional de tiempo del estudiante, mayor volumen de contenido de la formación, y la colaboración del alumno.

Las investigaciones analizadas, fundamentan la importancia de integrar el modelo de aprendizaje invertido, como forma de planificar los procesos de aprendizaje, de los estudiantes, en una sociedad, donde cada día los recursos tecnológicos,  la conectividad de las personas a Internet, el uso de las redes sociales es una prioridad que marca el relacionamiento social del hombre.

Qué propone una modalidad de aprendizaje invertida

El modelo de aprendizaje invertido, muestra sus primeras ideas como resultado, de las experiencias de los profesores, Jonathan Bergmann, y Aaron Sams, (2007-2008),en la enseñanza de la Química, en la Escuela Secundaria de la ciudad de Woodland Park, Colorado, (Bergmann & Sams, 2012).

Los profesores mencionados, ante la necesidad de lograr una transformación en los procesos de aprendizaje que realizaban sus estudiantes, como resultado de su práctica en aula, plantearon la posibilidad de generar nuevas escenarios de aprendizaje que permitieran que los temas que se trabajaban en clases fueran visualizados fuera del aula y decidieron gravar sus clases y compartirlas, para posteriormente mediante correos poder recibir consultas y en clases reflexionar sobre el visionado realizado.

El modelo de aprendizaje invertido  en la tradición expresada por sus creadores,  plantea la  necesidad de trabajar en la personalización de los aprendizajes, “dar la vuelta, a la clase establece una estructura con la cual se asegura que los alumnos reciben una educación personalizada, diseñada a la medida de sus necesidades individuales” (Bergmann & Sams, 2012, pág. 19).

En un modelo de aprendizaje invertido, los estudiantes, tendrán la posibilidad de contar con las orientaciones de su  maestro que combina el espacio presencial, con el virtual. El primer escenario (presencial), se transforma en encuentros prácticos, debates, consultas,  que promueven la reflexión, el análisis, la comparación, la discusión, el debate, generalización, el planteamiento y solución de problemas, como resultado de la preparación que realiza el estudiante en entornos virtuales, desplegando  de manera integrada las diferentes dimensiones (Saber, Hacer, Ser y Decidir), estimulando que los estudiantes se conviertan en generadores de sus propios aprendizajes.

Para Turrón & Santiago (2015), la innovación y mejora potencial de la calidad educativa que supone este modelo aporta como principales beneficios, entre otros, los siguientes:

  • Permite a los docentes dedicar más tiempo a la atención a las diferencias individuales.
  • Es una oportunidad para que el profesorado pueda compartir información y conocimientos entre sí, con el alumnado, las familias y la comunidad.
  • Proporciona al alumnado la posibilidad de volver a acceder, tantas veces como sea necesario, a los mejores contenidos generados o facilitados por sus profesores.
  • Crea un ambiente de aprendizaje colaborativo en el aula.
  • Involucra a las familias desde el inicio del proceso de aprendizaje.

En el espacio virtual del modelo invertido, el maestro debe generar objetos virtuales de aprendizaje (multimedias, hipermedias, presentaciones, infografías, foroas, chat, Wikis, Webinar entre otros),  con la finalidad de que los estudiantes se preparen de forma individual o grupal, para asistir a  la clase presencial mediante diferentes recursos , que estarán disponibles en Web, para ser consultados a través de diferentes dispositivos electrónicos  (teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras portátiles y de escritorio).

La organización del aprendizaje invertido debe potenciar un saber hacer, mediante el desarrollo de las siguientes habilidades: razonamiento crítico, entendimiento interpersonal, pensamiento creativo, razonamiento analítico, solución de problemas, conocimiento del entorno, comunicación, trabajo en equipo, manejo de la información y uso de las TIC, de forma analógica y virtual.

La aceptación  modelo  invertido y los resultados que se evidencian en la educación, tiene que ver con la admisión que tienen las tecnologías en la población estudiantil. Se puede apreciar en las unidades educativas, que los estudiantes pasan la mayor del tiempo conectado a sus dispositivos móviles (tablet o teléfonos inteligentes), aunque se debe precisar que esta conectividad sucede en gran media fuera de las aulas, ya que existe la tendencia a ser prohibidos en el salón de clase.

El docente, para desarrollar ese modelo invertido, necesita contar con competencias tecnológicas que le permita integrar a las clases los recursos digitales para el desarrollo del proceso de aprendizaje de los estudiantes. Se asumen como competencias que deben expresarse en un saber hacer en la clase presencial y en la generación de entornos virtuales de aprendizaje, las expresadas en (INTEF, 2017, pág. 9)

Información y alfabetización informacional: identificar, localizar, recuperar, almacenar, organizar y analizar la información digital, evaluando su finalidad y relevancia.

Comunicación y colaboración: comunicar en entornos digitales, compartir recursos a través de herramientas en línea, conectar y colaborar con otros a través de herramientas digitales, interactuar y participar en comunidades y redes; conciencia intercultural.

Creación de contenido digital: crear y editar contenidos nuevos (textos, imágenes, videos…), integrar y reelaborar conocimientos y contenidos previos, realizar producciones artísticas, contenidos multimedia y programación informática, saber aplicar los derechos de propiedad intelectual y las licencias de uso.

Seguridad: protección personal, protección de datos, protección de la identidad digital, uso de seguridad, uso seguro y sostenible.

Resolución de problemas: identificar necesidades y recursos digitales, tomar decisiones a la hora de elegir la herramienta digital apropiada, acorde a la finalidad o necesidad, resolver problemas conceptuales a través de medios digitales, resolver problemas técnicos, uso creativo de la tecnología, actualizar la competencia propia y la de otros.

Las competencias antes mencionadas, al integrarse a los fundamentos de un modelo pedagógico que guiará las habilidades didácticas (diagnosticar, planificar, desarrollar, evaluar ) que el maestro debe expresar  en la guía y conducción del proceso de aprendizaje de los estudiantes, propiciará la integración de las actividades presenciales, con recursos digitales, para comunicarse, resolver problemas, participar de proyectos o generar proyectos, realizar estudios de caso, responder preguntas, generar entornos personales de aprendizaje (PLE)  a partir de la experiencia colectiva, la presencia del profesor y el uso de los dispositivos móviles  para promover el trabajo grupal, colaborativo, interactivo e individualizado.

Para (Turron, Santiago , & Díez , 2014) los roles del maestro y el estudiante se deben transformar:

Es necesario que el profesor cambie su papel de actor por el de orientador, y el de mero expositor de conocimientos por el de asesor, transfiriendo al alumno el protagonismo que, por otra parte, solo a este le corresponde; el alumno es el aprendiz, aunque no es seguro que siempre aprenda, como le ocurre al profesor. Lograr una implicación personal a través de la acción es uno de los retos de la educación moderna, que va mucho más allá de la profusión de medios tecnológicos como, a veces, puerilmente se piensa.

Los modalidad  invertida, al favorecer una relación de comunicación diferente entre profesor – estudiante y estudiante – estudiante, dentro y fuera del aula, mediada por herramientas digitales que permiten aumentar el tiempo destinado al aprendizaje, sin centrarse en el tiempo, el lugar,  y sí en las estrategias, procedimientos, técnicas, vías, y ritmo de aprendizaje, genera una forma diferente de aprender.

El proceso de aprendizaje  invertido, se puede concretar mediante diferentes formas de organización, como los seminarios en sus distintas modalidades, las clases prácticas, las simulaciones, los talleres, las consultas, las visitas virtuales, entre otras formas de organizar el proceso de enseñanza, a partir del cumplimiento de objetivos previamente establecidos, sobre la base de metodologías activas y de las infinitas oportunidades que ofrecen las TIC.

En la modalidad invertida, la clase, no se resume al espacio físico-presencial, sino que cambia la forma en que el estudiante se prepara. Por lo general en la modalidad presencial, los contenidos (conceptos, teorías, hechos, leyes, algoritmos), son trabajados por el profesor en la clase, y el estudiante solo dispone de ese momento para relacionarse con la información que se le ofrece y poder construir nuevos conocimientos.

En  la modalidad invertida, los tiempos son diferentes, el estudiante puede disponer de los contenidos (conceptos, teorías, hechos, leyes, algoritmos), en forma virtual, (vídeo conferencias, vídeos tutorial, podcasts audio, presentaciones, gamificaciones, guías de estudio), que al estar disponibles las 24 horas del día, permiten que el estudiante desde cualquier dispositivo conectado a internet, pueda acceder para estudiar, consultar a su profesor, un compañero, u otro profesional que contacte en redes como Facebook, Telegram, Likedidln, Twitter, Diigo, WhatsApp, o en blogs, sites de google, o aplicaciones libres  como, Khan Academy, que le permitirán al estudiante   retroalimentarse, consumir y compartir información, generando redes personales de aprendizaje.

El lugar para aprender en el modelo invertido, pueden ser tan diversas, como experiencia que tenga el docente para generar situaciones de aprendizaje, y recursos virtuales que ponga a disposición del estudiante, para que pueda  aprender durante un viaje, en la casa, en un café internet, en la movilidad o en un parque; lo que necesitará es un dispositivo electrónico y una concepción a internet para acceder a la información.

Las vías estarán mediada por el conjunto de estrategias, procedimientos y técnicas, que emplea el estudiante, para aprender utilizando herramientas y recursos digitales que el profesor pondrá a disposición, para  crear y difundir la información y los conocimientos, utilizando múltiples canales para comunicarse y compartir información que posteriormente será analizada y debatida en las clases presenciales.

El ritmo de aprendizaje, en  el aprendizaje invertido, adquiere un valor significativo, debido a que no todos los estudiantes logran comprender un concepto, una teoría, aplicar una ley en el momento que el profesor la imparte en la clase presencial, mediante esta modalidad, se tiene la posibilidad de que el estudiante, pueda consultar las veces que considere necesario los contenidos, utilizando los recursos creados por el profesor y que están disponibles en línea, aplicando estrategias diferentes a las explicadas en clases.

Conclusiones

El modelo de aprendizaje invertido, propone una alternativa de cambio a los modelos tradicionales que históricamente han estado presente en las aulas, y que han perpetuado, la posición de un maestro que es sujeto principal en el proceso de aprendizaje, centrado en la transmisión de información, la generación de aprendizajes reproductivos, tanto en el aula como fuera de ella mediante el desarrollo de tarea.

Con el modelo invertido de aprendizaje, se propone  que el maestro se convierta en un mediador, guía, activador de los procesos de aprendizaje de los estudiante, generando mediante el uso de las TIC, nuevas escenografías de aprendizaje flexibles, abiertas colaborativas, personalizadas  que promuevan el aprendizaje fuera y dentro del aula, mediante la integración de recursos digitales, mediados por metodologías activas, bajo fundamentos pedagógicos y didácticos.

Bibliografía

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Bergmann, J. y Sams, A. (2012). Flip Your Classroom: Talk To Every Student In Every Class Every Day. Washington, DC: ISTE.

Castellanos, D., Castellanos, B., Llivina, J., & Sliverio, M. (2001). Hacia conceción de aprendizaje desarrollador. La Habana: Pueblo y Educación.

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Coll, C., Onrubia, J., & Mauri, T. (2007). Anuario de Psicología, 38(3), 377-400. Recuperado el 15 de Marzo de 2017

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Turron, J., Santiago , R., & Díez , A. (2014). The Flipeed Classrom. Cómo convertir la escuela en un espacio de aprendizaje. Barcelona: Océano S.L.U.

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